jueves, 24 de diciembre de 2009

Intento de suicidio de un preso político militante de ETA

Ensañamiento con los presos políticos

No es nuevo, pero no por ello pierde gravedad. No es noticia para los grandes medios, pero no por ello deja de ocurrir, de ser real. El Gobierno español ha decidido, siguiendo la estela de todos sus predecesores, que el Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas (y el formado por militantes del SRI, PCE(r) y GRAPO) es un laboratorio perfecto para experimentar el sadismo político. Todo con el objetivo de doblegar a esos colectivos y chantajear al independentismo vasco (y al antifascismo español) con la humillación como arma. No importan los costes humanos, no se es consciente de los costes morales de acostumbrarse a actuar así y los costes políticos parecen reducirse ante una sociedad adocenada y unos medios de comunicación alineados con el Gobierno en esa estrategia. En ese escenario, ¿qué importa que un preso político se intente suicidar, como ocurrió el 22 de diciembre en una cárcel del Estado español? ¿Qué más da que el día anterior un médico de confianza del preso político hubiese advertido de ese peligro a su colega, médico responsable de la salud de los presos, y que éste no hubiese hecho nada?

Lo más grave de todo eso no es que no se explique públicamente, que no existan responsabilidades... sino que además se justifique diariamente por parte de responsables políticos en nombre del estado de derecho y de la democracia. También que se pretenda hacer creer que esto demuestra la fuerza del Estado. Por utilizar un símil que siquiera remueva un poco las conciencias de aquellos que se han vacunado ante el dolor ajeno y miran al mundo con las lentes que les ofrecen los poderosos, golpear a un animal al que previamente se ha encerrado y atado no puede ser presentado como un ejercicio de valentía, de fortaleza, incluso de dignidad. La mera imagen incita a denunciar la mezquindad, la cobardía, la miseria humana de quien lo hace.

Sea España como sea, el que no lo ve es porque no quiere verlo. Los hechos están ahí, y la estrategia de exterminio a la que responden la reivindica como propia Alfredo Pérez Rubalcaba.


La desasistencia y la dispersión provocan el intento de suicidio de un preso político

El prisionero político bilbaino Igor González intentó suicidarse el pasado martes cortándose las venas en la cárcel de Granada. La víspera fue visitado por su sicóloga de confianza que, al constatar que no se encontraba bien, alertó a los servicios médicos de la prisión andaluza para que adoptaran las medidas oportunas a fin de evitar que intentara acabar con su vida. No hicieron nada.

Igor tiene 36 años y lleva en la cárcel desde marzo de 2005. La madre de Igor González Sola tuvo que ser atendida después de que el avión en el que viaja a visitar a su hijo tuviera que aterrizar forzosamente. Fue ingresada en el hospital por culpa de la dispersión el 16 de octubre. Su hijo está a 2.000 kilómetros de viaje desde Bilbao.

2 comentarios:

Mikelon dijo...

Os habéis equivocado de foto.
Os escribe su hermano, Mikel González.

SRI dijo...

Gracias Mikelon, si lo ves oportuno, mándanos su foto. Que Igor se recupere lo mejor posible. Dadle un abrazo revolucionario del Colectivo de presos políticos del SRI, PCE(r) y GRAPO. Otro para vuestra amatxu. Jo ta ke