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miércoles, 18 de noviembre de 2015

4 policías secuestran y torturan en Avilés.

Pirograbado hecho en prisión. "El horror". (unas manos tapan una cara horrorizada)
Cuatro policías acusados de secuestrar y torturar a un detenido

El fiscal solicita penas que van desde los dos a los ocho años y medio de cárcel para cuatro policías locales de Avilés acusados de cometer una detención ilegal y, posteriormente, torturar al secuestrado en mayo del año pasado. Los policías actuaron por venganza porque el secuestrado quemó la cazadora del hijo de uno de ellos.

Según el relato de la fiscalía, dos de los policías acusados se acercaron a la víctima que se encontraba en una parada de autobús de Avilés. Le dijeron que estaba detenido por su comportamiento con el hijo de un compañero y, sin leerle los derechos, le introdujeron en el coche policial, con el que le llevaron a una nave abandonada.

El secuestrado fue "increpado, insultado y amenazado" durante el traslado por uno de los policías que, posteriormente, le sacó fotos con un móvil de frente y de perfil, mientras le profería amenazas junto a un tercer policía que llegó después.

Uno de los policías que participó en el secuestro permaneció en el coche y no hizo nada para impedir el delito de sus colegas. El fiscal pide para él tres años de prisión por el delito de detención ilegal y otros tres años y medio de prisión por el de torturas.

El colega que también participó en el secuestro se enfrenta a las mismas penas, además de dos años de prisión por el delito de amenazas graves.

Al tercer policía le imputan los delitos de tortura y amenazas graves, con una petición de tres años y medio de prisión y otra de dos años y medio de prisión por el delito de amenazas graves.

Tras realizarle las fotos, los policías locales llevaron al secuestrado a la comisaría de la Policía Local y posteriormente a la Policía Nacional, trayectos durante los cuales el policía que le insultó anteriormente siguió haciéndolo.

En las dependencias de la Policía Nacional fue custodiado por los mismos policías locales que le habían amenazado antes. Más tarde se sumó un cuarto policía, el padre del chico al que le había quemado la cazadora.

"Le dijo que era el padre del chico al que le había quemado la cazadora y que "si quería, que se la chupara a él", amenazándole reiteradamente. En un momento dado intentó agredirle, lo que impidieron los otros policías", explica el relato del fiscal. El fiscal le pide dos años de prisión.

Posteriormente, el policía que le había hecho fotos al secuestrado con su móvil sacó su arma, extrajo una bala del cargador y tras preguntar al secuestrado su nombre de pila, le dijo que "era para apuntar su nombre en esa bala", llegando a empuñar el arma a la vez que decía: "Sé bueno, si no, ya sabes". Durante ese tiempo entró un quinto policía de la Policía Local, que profirió igualmente insultos y amenazas, que no ha sido identificado.

Cuando el detenido fue trasladado para declarar, el policía que le había amenazado y que no había participado en la detención, le dijo "de la que te has librado hoy, anda con cuidado, que nos tienes contentos a toda la Policía Local de Avilés".

Foto 1915. Armenios ahorcados.
Centenario del genocidio armenio
1915-2015

Se estima que dos millones de armenios vivían en el imperio otomano antes de la Primera Guerra Mundial. Aproximadamente un millón y medio de armenios fueron asesinados entre 1915 y 1923. El resto fue islamizado o exiliado.

http://armeniangenocide100.org/es/the-armenian-genocide/

Cartel Payares antifascista.
Convocatorias:

Payares antifascista
Xixón. 20 y 21 N.
Ofrenda floral, pasacalles contra el fascismo y concierto.
Convoca: Xixón Antifacista


Cartel. "Aran askatu S.O.S. Presa política gravemente enferma". (dibujo brazo vendado de presx esposado a una cama)
Presxs políticxs enfermxs

Muro Solidario:

-Cartel Arantza askatu! Vitoria-Gasteiz.

Foto. (manos fuera de los barrotes)
Artículo en el periódico Diagonal

La vida en la cárcel de Navalcarnero

La prisión Madrid IV, en Navalcarnero, contó recientemente cuatro muertes entre sus muros en sólo dos meses.

Un expreso político del S.R.I. relata la vida dentro de este centro penitenciario.
 
https://www.diagonalperiodico.net/libertades/28244-la-vida-la-carcel-diez-meses-navalcarnero.html

viernes, 21 de mayo de 2010

Genocidio Armenio, verdadera memoria histórica


¿Qué Genocidio?Aniversario del genocidio armenio
Ria Novosti, 27 de abril de 2010

El 24 de abril, la comunidad armenia en el mundo conmemora a las víctimas del genocidio de su pueblo a manos del imperio Otomano.

Durante esta limpieza étnica perpetrada en el territorio de la actual Turquía en 1915, fue asesinado cerca de un millón y medio de personas.

Lamentablemente, este no ha sido el único caso, en la historia moderna ha habido muchos otros ejemplos similares. Por lo que parece, en el siglo XX, la humanidad sufrió una regresión a tiempos pasados. Prácticas inhumanas propias del Mundo Antiguo y de la Edad Media, como las torturas, las represiones, las deportaciones en masa y el exterminio de pueblos y etnias enteras volvieron a ver la luz, incluso en países supuestamente avanzados social y culturalmente. (...)

En 1915, el Imperio Otomano estaba siendo gobernado por los Jóvenes Turcos, es decir, por un grupo de cadetes progresistas que habían derrocado al sultán Abdul Hamid II (oficialmente depuesto y desterrado en 1909). Al inicio de la Primera Guerra Mundial, el poder estaba en manos del triunvirato formado por los generales Cemal y Enver Baja y el ministro Talat Baja. Una de las medidas que tomaron fue el posteriormente denominado genocidio armenio.

Por supuesto, el crimen tuvo unas causas que lo precedieron y que fueron las siguientes: los armenios residían en el territorio del Imperio Otomano durante varios siglos. Desde siempre habían sufrido discriminación por razón de credo, ya que eran una minoría cristiana en una sociedad como la turca de fe musulmana. Además, esta comunidad, en su mayor parte, conformaba el estrato económico más pudiente del país, controlando el comercio y las finanzas. Estableciendo un paralelismo, los armenios desempeñaban en el Imperio Otomano el mismo papel que los judíos en la Europa Occidental.

Eran la fuerza que galvanizaba la economía del país pero, al mismo tiempo, eran objeto regular de las envidias, agresiones e incluso deportaciones.

El frágil equilibrio de la tolerancia se rompió en los años 80-90 del siglo XIX, cuando comenzaron a difundirse movimientos de orientación nacionalista y extremista entre los armenios. El grupo más radical fue el partido político de extrema izquierda Dashnaktsutiun, que buscaba formar un Estado independiente en el territorio del Imperio Otomano utilizando métodos simples y eficaces: hacerse con el control de las gestiones de los bancos, asesinar a los altos cargos del gobierno y perpetrar atentados terroristas.

El gobierno hizo todo lo posible para sofocar la violencia y restablecer el orden. Sin embargo, el afán nacionalista agravó la situación, y toda la población armenia tuvo que asumir las consecuencias de las acciones de guerreros del Dashnaktsutiun. Los disturbios ocurridos en varias zonas del Imperio Otomano fueron el motivo de ataques y acciones violentas contra la población armenia.

En 1914, Turquía entró en la I Guerra Mundial al lado de Alemania contra Rusia, pero los combatientes armenios sentían simpatía hacia las tropas rusas. El gobierno de los Jóvenes Turcos acusó a los armenios de crear una "quinta columna" y ordenó la deportación masiva de la población armenia a las regiones de alta montaña.

Una deportación, un drama de cientos de miles de mujeres, niños y viejos, ya que la mayoría de los hombres había sido reclutada para el ejército. Muchos de ellos perdieron la vida durante el traslado, otros fueron ejecutados.

Tras la I Guerra Mundial, Estados Unidos y Gran Bretaña instituyeron una comisión especial para investigar este caso.

Quedaron algunos testimonios espeluznantes de los supervivientes de la tragedia: "Los turcos agruparon a casi dos mil armenios, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego. Yo estaba dentro de una iglesia a la que también querían incendiar con nosotros dentro. Mi padre, que pensaba que toda su familia estaba a punto de morir, nos llamó y nos dijo algo que nunca podré olvidar: no tengáis miedo, hijos míos, muy pronto estaremos en el paraíso todos juntos. Gracias a Dios que alguien descubrió unos túneles ocultos a través de los que pudimos escapar".

El número exacto de las víctimas se desconoce. Se estima que más de un millón de armenios perdieron la vida durante aquel año. Más de 300.000 recibieron asilo en el Imperio Ruso, porque el Zar Nicolás II ordenó abrir las fronteras.

A pesar de que esta masacre no fue oficialmente autorizada por el triunvirato, los tres gobernadores asumieron toda la responsabilidad por estos actos. En 1919, Cemal Baja, Enver Baja y Talat Baja fueron condenados a muerte en rebeldía, ya que habían logrado escapar. Más tarde, los combatientes armenios de las organizaciones nacionalistas los fueron encontrando y ejecutando uno por uno.

Posteriormente, los países de la Triple Entente y el gobierno de la moderna República de Turquía encabezado por Mustafá Kemal Atatürk, acusaron a Enver Baja y a sus partidarios de cometer crímenes de guerra.

Mustafá Kemal se centró en la reconstrucción del país, optando por el autoritarismo, con una ideología radicalmente opuesta a la de los Jóvenes Turcos. Sin embargo, un gran número de gente implicada en la organización y ejecución del genocidio continuó desempeñando sus funciones administrativas en el gobierno de un país ya reformado, pero en que ya no quedaba casi ningún armenio.

Atatürk, a pesar de no haber estado implicado en los crímenes, siempre negó la existencia del genocidio. Por su parte y hasta hoy, Turquía comparte plenamente la postura de su primer presidente, del "Padre de la Nación", y no sólo rechaza las acusaciones sobre el genocidio armenio, sino que incluso impone una condena de cárcel a cualquiera de sus ciudadanos que lo reconozca en público. Recordemos el caso del célebre escritor turco y Premio Nobel de Literatura, Orhan Pamuk, exonerado por el juez de los cargos de insultar el honor de Turquía solo gracias a la presión de la comunidad internacional.

Por su parte, varios países europeos han introducido la persecución legal contra aquellos que rechacen el genocidio de los armenios.

Sólo 18 países del mundo, entre ellos Rusia, han reconocido oficialmente este delito del Imperio Otomano. La diplomacia turca ha reaccionado de forma diversa frente a las respectivas posturas, en función de su origen. Los reconocimientos provenientes de los países comunitarios no han tenido ningún eco, ya que Ankara está muy interesada en el ingreso en la UE. Con Rusia tampoco quiere estropear sus relaciones, pero reacciona con agresividad a todos los intentos del Congreso estadounidense de plantear la cuestión sobre el genocidio armenio.

Es difícil entender por qué el gobierno turco sigue negando unos hechos que ya tienen casi cien años, y que fueron perpetrados por unas personas y por un país que ya no existen. Según los politólogos armenios, Ankara teme que, en caso de reconocer el genocidio, la comunidad armenia pueda exigir una compensación material y territorial.

Sea como sea, una cosa está clara: Turquía deberá reconocer estos delitos si quiere incorporase como miembro de pleno derecho en la Unión Europea.