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| Foto. Juanma Olarieta en una charla. |
Entrevista
a Juan Manuel Olarieta
“Antes
de nada agradecer a Juan Manuel Olarieta que se haya prestado a hacer
la entrevista para este blog de Rabia Bolchevique:
1-
¿Cómo empezó tu conciencia política o cómo tomaste conciencia de
los problemas sociales?
La
propia pregunta lo dice: porque hay problemas sociales, a lo que yo
añadiría los problemas políticos. Para buscar respuestas tienes
que hacerte preguntas, tienes que tener dudas o interrogantes sobre
lo que ves a tu alrededor. En mi caso las preguntas surgen como
consecuencia de haber nacido en una familia de represaliados
políticos de la guerra, que tuvieron que ir al exilio. En mi familia
se hablaba de aquello, aunque se hacía en voz baja, sólo entre
amigos de mucha confianza.
Otras
preguntas surgieron por haber nacido en una localidad obrera, como
Barakaldo, donde el eco de la explotación era muy vivo y las
condiciones de vida de los trabajadores eran espantosas. Los obreros
me hablaban continuamente de la guerra, de la resistencia
antifascista, la guerrilla y de las luchas del momento.
Un tercer
tipo de preguntas surgieron de la opresión nacional. Yo nací en una
familia vascoparlante que no podía hablar su idioma, salvo en casa.
Luego, las acciones de ETA y el juicio de Burgos en 1970 siempre
estuvieron presentes.
2- ¿Qué significado e importancia
tiene la palabra AMNISTÍA en la actualidad?
La misma que
siempre ha tenido desde el final de la guerra en 1939. Es una
constante, a pesar de que algunos hayan intentado olvidarla después
de la transición. La liberación de los presos políticos es una
responsabilidad primordial para todos los antifascistas porque
quienes permanecen encarcelados han sacrificado su vida por las
mismas reivindicaciones que las masas plantean en la calle.
Pero
la amnistía tiene otro aspecto importante y es que en el futuro el
incremento de la represión llevará a la cárcel a nuevos presos, y
hay que impedir que eso ocurra. No es una consigna sólo para el
pasado sino también para el futuro, para los presos que van a entrar
en prisión.
La amnistía es, además, una reivindicación
fundamental para la unidad de los antifascistas, porque pone encima
de la mesa los principios más importantes de cualquier movimiento
progresista, como la solidaridad.
3- ¿Cuáles son los
principios básicos y fundamentales que debe tener una organización
o colectivo que se defina como solidario?
La solidaridad es ya
una definición en sí misma porque es la defensa de aquellos que son
injustamente perseguidos, detenidos, juzgados y encarcelados por
luchar contra el fascismo y por un cambio del Estado y la sociedad en
favor de los trabajadores.
La solidaridad auténtica, como digo,
crea unidad, colaboración, trabajo político en común. Además, yo
añadiría también entre los principios la democracia y la
independencia, para destacar dos aspectos que me parecen muy
importantes. El primero, la democracia, exige que las decisiones de
cualquier organización antifascista las tomen sus propios
miembros.
La segunda, la independencia, significa que, si la
organización lucha contra el Estado, debe permanecer al margen del
propio Estado y sus redes de intereses e influencia, tales como
subvenciones y demás.
4- Últimamente vemos que cada vez
salen más partidos que se declaran de izquierdas o que dicen estar
con el pueblo. ¿Crees que hay oportunidad para algún partido en las
elecciones dentro del contexto español?
Nunca he sabido lo
que es eso de “la izquierda” y nunca juzgo a nadie sólo por lo
que dice. Si alguien dice que está con el pueblo, me parece
estupendo. Que lo demuestre. Estar con el pueblo es un compromiso de
lucha. Que lo demuestre. Siempre serán bienvenidos.
En cuanto a
las elecciones, hay que destacar un problema de fondo: las elecciones
no son la causa sino la consecuencia de la libertad. Para que se
pueda participar en unas elecciones tiene que haber derecho de
reunión, asociación y manifestación. De lo contrario son una
farsa, que es lo más corriente en la actualidad.
Como esas
libertades no existen, el camino electoral es cada vez más estrecho,
si es que hay algún camino ahí que recorrer. Pero en ese tipo de
debates creo que hay una segunda confusión interesada y deliberada:
una cosa es participar en unas elecciones porque se celebran en un
momento en el que los debates políticos salen a flote y eso convoca
a las masas, y otra muy distinta es el resultado de esas
elecciones.
Para un partido revolucionario las elecciones, en
determinados momentos, pueden ser algo en sí mismo y puede ser
importante participar sólo por el hecho de que las masas están
alerta. Pero otra cosa muy distinta es decir que se van a conseguir
concejales o diputados que van a cambiar algo dentro de las
instituciones. Eso es absolutamente falso. No hay ninguna posibilidad
ahí.
Por
lo tanto, en el contexto actual lo más normal es llamar al boicot,
que es diferente de la abstención, del mero hecho de no votar.
Hay
que movilizar y luchar activamente por el boicot electoral, con
campañas, octavillas, reuniones y demás formas de agitación.
Pero
en esto no hay que ser cuadriculados. En determinados momentos puede
ser interesante presentarse a unas elecciones o llamar a votar a
determinados candidatos. Eso hay que decidirlo en cada caso.
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| Dibujo. (el escudo de España con cinto falangista, casco y pistolas) |
5-
Enlazando un poco con la pregunta anterior, cuál es tu visión de la
situación política actual en el estado español?
La
situación se puede resumir con expresiones tales como crisis o
bancarrota política. El régimen fascista logró remontar su crisis
tras la transición por el apoyo que le prestó entonces la llamada
“oposición domesticada” y con ese apaño han aguantado un poco
más.
Ahora intentan lavar otra vez su fachada volviendo a sembrar
falsas ilusiones, con tinglados del estilo de Podemos, pero eso no va
a ninguna parte porque, aparte de la crisis política, hay una
profunda crisis capitalista que no lo permite.
A ello se añade
una crisis internacional que está haciendo temblar los cimientos de
las instituciones que el mundo creó en la posguerra, hasta el punto
de ponerlo al borde de una situación extrema.
Hay una profunda
desmoralización entre las masas y un descrédito creciente de los
medios de comunicación y las instituciones públicas. Lo que falta
es organización y ese es el punto crucial sobre el que actúa la
represión fascista: tratar de impedir la organización por todos los
medios.
6- Hace no mucho, vimos cómo imponían a Valtonyc
y a otros artistas penas de hasta 3 años por cantar o hacer letras.
¿Crees que esta represión va a ir a más?, ¿Cómo debemos
responder ante ella?
Ya está dicho: la represión va a ir
a más, no sólo cuantitativamente sino también cualitativamente, es
decir, van a perseguir a todos esos que ahora mismo hablan de que
este es un país democrático o de que hay libertad.
La única
respuesta a la represión es la organización de la solidaridad, por
lo que también he dicho: porque su objetivo es impedirlo.
La
lucha y la solidaridad se deben organizar y si hoy la represión se
ha extendido tan ampliamente es por falta de organización. Eso
permite que a ellos la represión “le salga gratis”, que nadie le
haga frente.
Las luchas, las movilizaciones, las campañas y la
agitación no sólo se deben hacer de una manera organizada sino que,
además, deben servir para organizar más y mejor, para llevar la
solidaridad hasta el último confín.
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| Dibujo. (un tanque, un avión, dólares... dirigidos por un militar) |
7-
Pasando al ámbito internacional, ¿cómo ves la situación en
Oriente Medio y el conflicto en Siria?
Hay que tener
cuidado con las palabras. En Siria no hay ningún conflicto; lo que
hay es una guerra que ha costado la vida a más de 200.000 personas,
aparte de que la mitad de la población ha tenido que abandonar sus
casas. Lo mismo que en Irak, la guerra ha sido desatada por Estados
Unidos, a través de sus satélites regionales, especialmente Arabia
saudí, y los yihadistas, que han sido el brazo ejecutor de la
desestabilización.
La guerra ha puesto de manifiesto las
dificultades del imperialismo para sostener su posición en una
región del mundo tan importante, así como sus nuevas formas de
intervención. Yo soy de los que creen que esa guerra no se acabará
nunca porque si nos atenemos a la experiencia más reciente, la
guerra no se ha acabado ni en Afganistán, ni en Irak, ni en
Libia.
El imperialismo trata de crear eso que llaman “Estados
fallidos” porque de esa manera justifican su presencia sobre el
terreno en combates a los que tratan de dar un aspecto más policial
que militar. Pero finalmente estoy convencido de que ese intento de
mantener la cuerda permanente tensa se va a volver en contra de sus
patrocinadores, Estados Unidos y sus socios, que van a salir con el
rabo entre las piernas.
8- Últimamente se habla de una III
Guerra Mundial entre Corea del Norte y EEUU, ¿cómo
ves esta situación?
Es lo que tú dices: “se habla”
de ello e incluso han enviado a un flota a las costas coreanas, pero
yo creo que no van a ir más allá. Son las amenazas y chantajes
típicos de los imperialistas.
Corea es la frontera de China y
Rusia y estos países no van a permitir que Estados Unidos haga allá
lo que han hecho en Siria o en Libia. De hecho, no se ha insistido
suficientemente en el despliegue militar, por tierra y mar, que han
realizado ambos países, China y Rusia, que ha cortado el paso a la
III Flota de la Armada enviada por Trump.
No obstante, es cierto
que, lo mismo que en Oriente Medio o en Venezuela, la OTAN hostiga,
especialmente a Rusia, a lo largo de su interminable frontera,
empezando por el Báltico, siguiendo por Ucrania, luego el Cáucaso y
Asia central, para acabar en el Extremo Oriente. Es una estrategia de
asfixia, de la que forma parte la tensión permanente con Corea.
El
imperialismo tiene una amplia experiencia en llevar esa tensión
hasta el extremo, pero una III Guerra Mundial no puede empezar por
Corea. Para una buena comida hay que empezar con un aperitivo y Corea
puede ser muy indigesta.
9- Y para ir acabando, ¿cómo ves
el futuro de la clase obrera ante el aumento de los fascismos en
Francia u otros países europeos?
Eso no es una sorpresa
para los comunistas. Ya lo dijo Dimitrov hace 80 años: en el futuro
los países capitalistas no marcharán hacia una ampliación de las
libertades, la democracia y los derechos más elementales. El que
quiera libertad y democracia tendrá que luchar por acabar con el
capitalismo.
En este asunto me preocupan tres cosas. La primera es
que se identifica al fascismo con eso que llaman “la ultraderecha”,
con los grupos de exaltados y no con el Estado burgués.
La
segunda es que se identifica al fascismo con el pasado, con sus
gestos y distintivos más superficiales, y no con sus nuevas formas
de actuación, es decir, con el futuro.
La tercera es que si
cualquier posibilidad de organización legal se va cerrando, el
proletariado deberá pensar en otras formas de actuación que, en ese
futuro que se nos avecina, serán cada vez más importantes, es
decir, que el futuro de los antifascistas es una clandestinidad cada
vez más estricta.
10- Y por último, nos gustaría que nos
recomendaras algún libro o artículo que te hayas leído
últimamente.
Pues
tengo un problema con eso, porque yo leo cosas nada recomendables. Lo
último que he leído es una mierda, un libro sobre el Bundesbank, el
banco central alemán, que no recomiendo a nadie. Así que después
de insistir tanto en la necesidad de organizarse, lo que sugiero es
el clásico entre los clásicos, el “¿Qué hacer?” de Lenin. Ya
sé que es árido de leer, pero hay que hincarle el diente.”