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domingo, 27 de noviembre de 2016

Resistencia Obrera: Sagunto, una comarca en lucha.

M.P.M. (dos manos, blanca y negra, se estrechan)
Dos siglos de Resistencia Obrera
Agenda

SAGUNTO: UNA COMARCA EN LUCHA

En los primeros meses de 1983, comenzó la movilización en Sagunto contra la reconversión industrial que suponía el cierre de las cabeceras de la empresa siderúrgica Altos Hornos del Mediterráneo (AHM).
En esta movilización se dieron todas las características de las luchas contra la reconversión: apoyo de la mayoría de la población de las zonas afectadas, amplio seguimiento, prolongación de las luchas durante varios meses e incluso años y brutal represión.
En Sagunto la lucha se prologó durante 430 días, en los que hubo 9 huelgas generales en la comarca del Camp de Morvedre, cuya capital es Sagunto, 24 huelgas en la fábrica –cerca de 2 millones de horas perdidas–, 11 manifestaciones en Valencia, 7 marchas a Madrid, 80 días de no acatamiento de las órdenes de cierre de instalaciones dadas por la Dirección de la empresa y varias semanas de incumplimiento de sus mandatos, “retenciones” de directivos de AHM y de los parlamentarios de las Cortes valencianas, cortes de tráfico y barricadas, recogida de 700.000 firmas para una Iniciativa Legislativa Popular, asalto a la comisaría de Sagunto tras ser herido un trabajador por el disparo de un policía, etc.

-Dibujo de Arenas. 2005. Unidad.

Tarjeta. "Libertades políticas, autodeterminación. Amnistía presos políticos"- (bandera republicana popular y banderas Catalunya, Galiza y E.H. se unen en un engarce)
Arte en prisión recuperado

- Tarjeta Amnistía. Cárcel de Sevilla. 2000.

Postal. (dibujos varios de escenas de felicidad (un horizonte, una pareja con un bebé, unos niños de excursión, una rosa)
Reverso postal. "Cielo negro, flores rojas" poema de Isabel Santamaría del Pino.
- Tarjeta, postal. En el reverso poema de Isabel Santamaría del Pino a su madre. Enviada desde varias cárceles. 1994.

Calendario. (sobre un montón de letras, destaca una R).
- Calendario de bolsillo con reverso del año 1996. Desde varias cárceles. 1995.

Fotos de Billy el Niño en su época de torturador, y actualmente.
Lo dejó todo atado y bien atado

Los altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en democracia

Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. También en la justicia hubo puerta giratoria: 10 de los 16 jueces del Tribunal de Orden Público franquista ascendieron al Tribunal Supremo o la Audiencia Nacional...
Los policías torturadores fueron protegidos y ascendidos...

 

martes, 27 de septiembre de 2016

Reventaron a Joseba Arregi en torturas en 1981, y hay 7 fotos.

Joseba Arregi. Foto general cuerpo de su cadáver.
Todo atado y bien atado

Joseba Arregi Izagirre, 
torturado hasta la muerte

D.G.S. 13 de febrero 1981
Joseba Arregi. Foto de su cara con numerosos derrames y hematomas.
Las fotos acusadoras

Siete fotos espeluznantes. Son la prueba fotográfica de las torturas mortales que sufrió Arregi hasta reventarle en la Dirección General de Seguridad.

Joseba Arregi. Foto de su cuerpo de espaldas. Destrozado.
“Estas fotografías han sido remitidas a medios próximos a E.E., G.V., A.I. y H.B. con la sola pretensión de su difusión al pueblo vasco y a todos los pueblos del mundo. Sobran, pues, cualquier manipulación o utilización de ellas por partido, grupo o coalición determinada”.
(Nota que acompañaba al envío anónimo de estas fotos de 1981)
 
Joseba Arregi. Foto de su rodilla, con herida circular y moraturas. (exactamente igual a la de la otra rodilla)
Joseba Arregi Eizagirre, de 30 años de edad y militante de ETA, muere tras haber sido torturado durante los 9 días que permaneció bajo detención incomunicada en la Dirección General de Seguridad en Madrid. La víspera de su muerte, Joxe Arregi fue trasladado al Hospital Penitenciario de Carabanchel. Según el parte médico ingresó con «hematomas periorbitales, derrame conjuntival en ojo derecho, diversos hematomas en hombro derecho, caras internas de ambos brazos y piernas, grandes hematomas en ambos glúteos, heridas por quemaduras de segundo grado en plantas de ambos pies». Presentaba «estado estuporoso, disnea intensa y dolor abdominal». Las radiografías confirmaron, además, «un pulmón relativamente encharcado».
 
Joseba Arregi. Foto zona de los riñones y columna. Enorme hematoma.
Sus últimas palabras a un militante de ETA y a otro de los GRAPO antes de morir en el penitenciario de Carabanchel fueron “Oso latza izan da” (“Ha sido muy duro”).

Joseba Arregi. Foto pie, con quemaduras de 2º grado (en ambos).
Le torturaron entre 73 policías impunes

73 policías participaron en los interrogatorios, sólo dos fueron encausados y ambos fueron absueltos. Su asesinato desató una oleada de indignación en Euskal Herria y otros puntos del Estado. 10 días después, el 23F de 1981, “Golpe de Estado” fascista para embellecer la transición.
Sí, todo atado y bien atado.
Joseba Arregi. Foto glúteo y pierna. Todo ello es un hematoma.
Reventaron a Joseba Arregi en torturas en 1981, y hay 7 fotos.
Esta noticia la incorporamos al blog en septiembre de 2014. Varios colectivos, organismos, asociaciones... difundieron el enlace. En este septiembre de 2016, las lecturas de esta horripilante sesión de torturas hasta la muerte de un militante de ETA han alcanzado las 106.000 visitas.
Queremos seguir recordando que la tortura está presente en este país, en los más lúgubres calabozos, en las más flamantes comisarías, en los módulos de aislamiento, o en numerosas operaciones policiales a la plena luz del día. Y por eso la denuncia y difusión siguen siendo más necesarias que nunca.
La tortura en España ha afectado a decenas de miles de personas, pero algunos casos han sido muy significativos, porque han demostrado la continuidad de dicha brutal herramienta policial o carcelaria desde el más puro franquismo, pasando por la falsa Transición, hasta los días actuales.
-Como las que sufrieron, para luego ser fusilados hace hoy 41 años los 5 antifascistas y patriotas de FRAP y ETA.
-Agustín Rueda reventado hasta la muerte.
-Torturas mortales hace 36 años a José España Vivas:
http://amnistiapresos.blogspot.com.es/2016/09/a-los-36-anos-de-la-muerte-por-torturas.html

-O hace 35 a Joseba Arregi. O a Dolores Castro Saa y Albino Gabriel López para después ejecutarlos.
-O las torturas mortales en episodios de guerra sucia en 1993, 97 y 99 contra militantes clandestinos de ETA:
http://amnistiapresos.blogspot.com.es/2016/01/cuando-los-militantes-de-eta-se.html

-O la tortura a largo plazo sanitaria y de desatención total que llevó a la muerte en prisión de Isabel Aparicio Sánchez en abril de 2014.
http://amnistiapresos.blogspot.com.es/2014/04/exterminada-en-zuera-la-comunista.html


Lee los casos, infórmate, indígnate, difunde y denuncia
La tortura es la más brutal aberración del terrorismo de Estado.

martes, 4 de agosto de 2015

Así prepararon su Transición. Discursos de Franco y Juan Carlos. (1 de 2)

Dibujo. (Franco coge de la mano a un Juan Carlos con corona)
Discursos para la transición "democrática"
(1 de 2)

FRANCISCO FRANCO:
"...el Reino que nosotros, con el asentimiento de la nación, hemos establecido, nada debe al pasado; nace de aquel acto decisivo del 18 de julio, que constituye un hecho histórico trascendente que no admite pactos ni condiciones... Se trata, pues, de una instauración y no de una restauración, y sólo después de instaurada la Corona en la persona de un Príncipe comienza el orden regular de sucesión..."

(1969, Madrid, Mensaje al Pleno Extraordinario de las Cortes proponiendo a Juan Carlos la sucesión a la Jefatura del Estado a título de Rey).


ENTREVISTA CON JUAN CARLOS DEL DIRECTOR DE LA AGENCIA EFE:
¿No cree su Alteza que la Monarquía pudiera resultar una institución anacrónica en la era espacial que vivimos?.
—Mire, honradamente no creo que haya instituciones antiguas y modernas, sino eficaces o ineficaces... En el caso concreto de España, no olvidemos que a través de los siglos, nuestra Monarquía sirvió para una continuidad del Estado y de la unidad nacional, que sólo tiene parangón en contadísimos países. Quizá pueda afirmarse que sólo pudo comenzar a peligrar la integridad y soberanía de España en los años en que se oscureció nuestra institución monárquica. Todo esto, sin duda, es lo que hizo pensar al Generalísimo Franco en la conveniencia de contar con la institución monárquica al trazar el marco legal de la España de hoy. Cuando este propósito legal se ha visto refrendado repetidamente por el asentimiento popular, creo que resulta difícil pensar en anacronismos..."

(Madrid, 7 de enero de 1969)


DISCURSO DE JUAN CARLOS:
Estoy profundamente emocionado por la confianza que ha depositado en mí Su Excelencia el Jefe del Estado... Formado en la España surgida el 18 de julio, he conocido paso a paso las importantes realizaciones que se han conseguido bajo el mando magistral del Generalísimo... Mi aceptación incluye una promesa firme que formulo ante Vuestras Excelencias, para el día en que tenga que desempeñar las altas misiones para las que se me designa, dedicando todas mis fuerzas no sólo al cumplimiento de mi deber, velando por que los Principios de nuestro Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino sean observados, sino también para que, y dentro de esas normas jurídicas, los españoles vivan en paz y logren cada día un creciente desarrollo, en lo social, en lo cultural, y en lo económico".

(23 de julio de 1969, Madrid, Discurso de aceptación de la Sucesión a la Jefatura del Estado).

DISCURSO DE JUAN CARLOS:
"Plenamente consciente de la responsabilidad que asumo, acabo de jurar, como Sucesor a título de Rey, lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino. Quiero expresar en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936... España, en estos últimos años, ha recorrido un. importantísimo camino bajo la dirección de Vuestra Excelencia... El haber encontrado el camino auténtico y el marcar la clara dirección de nuestro porvenir son la obra del hombre excepcional que España ha tenido la inmensa fortuna de que haya sido, y siga siendo por muchos años, el rector de nuestra política... A las Cortes españolas, representación de nuestro pueblo y herederas del mejor espíritu de participación popular en el Gobierno, les expreso mi gratitud... Mi General: desde que comencé mi aprendizaje de servicio a la Patria me he comprometido a hacer del cumplimiento del deber una exigencia imperativa de conciencia. A pesar de los grandes sacrificios que esta tarea pueda proporcionarme, estoy seguro que mi pulso no temblará para hacer cuanto fuere preciso en defensa de los Principios y Leyes que acabo de jurar".

(23 de julio de 1969, Madrid)

Dibujo. (Águila fascista come de un hueso humano)

JUAN CARLOS A LA HERMANDAD DEL MAESTRAZGO:
"La tradición que vosotros representáis es cada día más importante que sea mantenida en lo fundamental. Es posible que sea necesario modificar formas y elementos accesorios, pero lo esencial debe permanecer y ésta ha de ser la gran tarea que debéis realizar; mantener los valores espirituales del alma hispana procurando que sean cada vez más firmes y defenderlos con tesón, arrojo y desinterés".

(1 de diciembre de 1969, Madrid)


JUAN CARLOS EN EL ALMUERZO DE LA DIPUTACION DE BARCELONA:
"Me hago intérprete de todas las personas que están aquí para transmitir esas palabras de afecto y adhesión al Jefe del Estado... Quisiera que os uniérais para levantar la copa, por España y por nuestro Jefe del Estado, Francisco Franco".
"Me hago intérprete de todas las personas que están aquí para transmitir esas palabras de afecto y adhesión al Jefe del Estado... Quisiera que os uniérais para levantar la copa, por España y por nuestro Jefe del Estado, Francisco Franco".

(12 de enero de 1970, Barcelona)


PALABRAS DE JUAN CARLOS A LA GUARDIA DE FRANCO:
"Habéis jurado servir a España; yo también; habéis jurado fidelidad a los Principios del Movimiento y a las Leyes Fundamentales; yo también; habéis jurado lealtad a Franco y a lo que Franco significa; yo también; queréis para España el esfuerzo continuado que le asegure su grandeza y su libertad; yo también quiero lo mismo".

(10 de febrero de 1970, Madrid, en la clausura del Consejo General de la Guardia de Franco)


DISCURSO EN BELCHITE:
"Me hemos querido terminar nuestro viaje a Zaragoza sin venir a la ciudad mártir de Belchite, donde las palabras se hacen pequeñas ante la grandeza de espíritu de los héroes que sucumbieron pava defenderla. Esta tierra, regada con sangre española, hace de Belchite una Iección permanente. En las ruinas de esta ciudad y en el Belchite nuevo, de la paz, se simboliza la España de hoy, surgida después de tantos sacrificios, para que la Patria encaminara de nuevo su glorioso destino. Aquí murieron, como en tantos lugares de la Patria, lo mejor de nuestras juventudes, encuadradas eh unidades del Ejército, Banderas de Falange y Tercios de Requetés unidas por unos ideales que en lo fundamental nos hermanan a todos. Esta unidad en los Principios Fundamentales la tenemos que mantener siempre, como tantas veces nos ha repetido el Generalísimo, para hacer una Patria cada vez más justa y mejor, en la que todos los españoles trabajamos para asegurar a nuestros hijos un futuro próspero, con bienestar, libertad y orden. Con nuestra oración por los Caídos, la promesa de que todos trabajaremos para defender lo que con tanto sacrificio hemos conseguido".

(13 de octubre de 1970, Zaragoza)

Recogido de la revista CRASH nº 7, de mayo 1979
Mañana la segunda parte

martes, 14 de abril de 2015

Cómo funcionó la transición, según un General y espía. Y cómo lo desmonta Juanma Olarieta.

Montaje. (Sobre la foto de Franco y Juan Carlos "Patrocinan... CIA, BND, Generalato, RTVE...")
Un General confiesa que la Transición fue diseñada por la CIA y la banca alemana

De Canarias Semanal
Que la llamada "Transición democrática" fue una operación política montada por la oligarquía española y los Servicios de Inteligencia estadounidenses y alemanes es hoy un hecho incontestable, que pocos historiadores serios se atreven a poner en duda.
Durante décadas, sin embargo, la auténtica naturaleza de esa "Transición" fue ocultada al conocimiento público. Pese a los abrumadores testimonios que proporcionaba la realidad, la historiografía oficial se encargó de presentar a los protagonistas que la gestionaron como héroes generosos que lucharon denodadamente por devolver a su pueblo las libertades perdidas 40 años atrás. La verdad histórica, no obstante, fue abriéndose paso desde abajo, a contracorriente y contra la resistencia denodada de los cronistas cortesanos que, por cierto, no eran ni son todos de derechas.
El tiempo, como si de una implacable y lenta rueda de molino se tratara, ha ido pasando por la piedra a los personajes de aquellos momentos y poniéndolos a cada uno en el lugar que les corresponde. El heredero del dictador, Juan Carlos I, en el que el autócrata hiciera recaer todos sus poderes, fue convertido por la hagiografía oficial en una suerte de príncipe encantado, dechado de sobrevenidas virtudes democráticas y protagonista único del advenimiento de las libertades formales a este país. El paso de los años, empero, puso en evidencia que, como todos los borbones que lo precedieron, fue tan solo un simple crápula que terminó convirtiendo el palacio de La Zarzuela en una suerte de zoco mercantil de voluminosas comisiones y canonjías. La historia de este siglo XXI solo podrá decir de él que fue un bribón desvergonzado que se vio obligado a dimitir por las presiones de las mismas clases sociales que lo auparon al trono.
Otro tanto de lo mismo sucedió con el resto de los personajes que participaron en aquel ingenio político transicional, que pretendió ofrecerse al mundo como ejemplo de cómo había que salir de una dictadura impuesta por las clases dominantes, para pasar a una "democracia" formal instaurada también por las mismas clases sociales.
El relato histórico sobre aquella farsa, a la que el "consenso" entre las organizaciones de la izquierda y derecha convino en llamar "transición democrática", ha acumulado en el curso de los últimos años una importante bibliografía. Entre estas valiosas aportaciones se encuentran los libros de Joan Garcés, "Soberanos e intervenidos", y Alfredo Grimaldos, "Claves de la Transición 1973-1986). En ambos casos, las obras son el resultado de rigurosas investigaciones, que sin duda son hoy referencias obligadas a la hora de entender la naturaleza de aquel proceso político que tuvo lugar en la segunda mitad de la década de los sesenta. Tanto Garcés como Grimaldos, atendiendo a los datos recogidos en el curso de su trabajo, formularon la interpretación política e histórica que correspondía a aquellos acontecimientos.

BREVE BIOGRAFÍA DE UN AGENTE DEL ESPIONAJE MILITAR
Pero hasta el momento presente no se había contado -que sepamos- con el testimonio directo de aquellos quienes, desde un puesto en la intendencia de aquella operación, escribían el guión para los personajes de guiñol que aparecían ante la luz pública como protagonistas en el escenario de aquellos acontecimientos.
Ahora, desaparecido Adolfo Suárez y abdicado el Borbón, el enlace entre los Servicios Secretos Españoles, la CIA estadounidense y el BND alemán, un general del Ejército español, se ha decidido a hacer públicos los entresijos de la trastienda de la Transición. Se trata del general Manuel Fernández-Monzón Altolaguirre, adscrito a los mandos del Servicio de Inteligencia del Ejército español, que en un libro de reciente edición, titulado "El sueño de la transición. Los militares y los servicios de inteligencia que la hicieron posible", describe interesantes pormenores de aquella fraudulenta operación política.
El autor del libro, Fernández-Monzón Altolaguirre, es un jefe del Ejército cuyo perfil biográfico corresponde al arquetipo de las últimas generaciones de los militares de la dictadura, que no llegaron a participar en la Guerra Civil. Proveniente de una familia de militares que participaron en el golpe contra la República en 1936, Fernández-Monzón Altolaguirre ingresó en la Academia General Militar en el año 1950. De acuerdo con los datos que proporciona en su libro, a partir de entonces su carrera militar estuvo estrechamente vinculada a los Servicios de Inteligencia del Ejército español.
Como ocurrió con otros militares pertenecientes a esas áreas "sensibles" del Ejército de Franco, en 1962 Manuel Fernández fue enviado a los Estados Unidos,realizando -según consta en su currículum- "un curso" que le hizo permanecer en ese país durante un año en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Probablemente no por casualidad, a su vuelta a España fue destinado al Sáhara, y a partir de entonces a la Tercera Sección de Inteligencia del Alto Estado Mayor. En 1966 fue nombrado Secretario General del Servicio de Contraespionaje.
Con cometidos muy concretos, entre 1969-1970, el hoy general Fernández formó parte de un Servicio Internacional de Inteligencia con el que "operó" en la antigua Unión Soviética. Apenas un año después, bajo las órdenes del almirante Carrero Blanco, Fernández- Altolaguirre ingresó en el Servicio Central de Documentación de la Presidencia de Gobierno, conservando su destino en el Alto Estado Mayor. Después de pasar por otros cargos, en el año 1980 ascendió a teniente coronel y fue nombrado director del gabinete y portavoz del ministro de Defensa de la UCD, Agustín Rodríguez Sahagún.
A partir de 1988 fue nombrado Gobernador militar de Murcia y Cartagena, subdirector de la Escuela Superior del Ejército, jefe de la Escuela de Mandos Superiores, inspector jefe de la policía municipal de Madrid, con el Partido Popular. Finalmente, en el año 2001, bajo el gobierno de Aznar, realizó misiones de Inteligencia de la OTAN nada menos que en Pakistán y Afganistán.
Como podrá constatar el lector por estos datos biográficos, no se trata de un personaje de segunda fila en los Servicios de la Inteligencia militar española. Por el contrario, los puestos que ocupó en la jerarquía militar y el Espionaje le permitieron jugar un papel de primer orden durante los convulsos años que siguieron a la muerte de Franco.
Sin entrar en otras consideraciones, que posiblemente harían excesivamente extenso este artículo, nos hemos limitado a reproducir aquí unos pocos, pero significativos párrafos de la obra de Fernández-Monzón Altolaguirre, que permitirán a aquellos que sientan curiosidad por este período histórico interpretar algunas de las claves que facilitaron a las clases sociales hegemónicas hurtar a los españoles la posibilidad de decidir su futuro.

EL REY Y ADOLFO SUÁREZ FUERON MERAS COMPARSAS DE UN GUIÓN ELABORADO POR LA CIA
"Para entender la realidad de Suárez y de la Transición -escribe el general en su libro- hay que entender primero la preTransición. Y la película de la Transición, el rey y su presidente gobierno Adolfo Suárez, fueron los magníficos actores protagonistas, pero no fueron en absoluto ni autores del guión, ni los productores, ni los directores…".
"El guión se produjo, se diseñó, se elaboró y se concretó hasta el más mínimo detalle a partir del 27 de febrero de 1971, cuando visitó España el general Vernon Walters como embajador volante del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. "Walters fue a ver a Franco y en esa entrevista, según él mismo relataría, le dijo que Nixon tenía mucho interés en saber qué opinaba Franco sobre el Mediterráneo. Franco se sonrió y le contestó: "Su presidente lo que quiere saber es qué va a pasar aquí después de que yo me muera".
El general Vernon Walters le contestó: -Sí, todo está atado y bien atado, según usted, pero nosotros no queremos que eso sea así porque el rey no podría reinar en un país con el régimen actual sin reformar".
"A partir de ese momento, Franco encargó al general Walters para que estableciera contacto, primero, con el general Díez Alegría,jefe del alto Estado Mayor, y a continuación con el almirante Carrero Blanco...".
"Y fue un grupo de militares, encuadrados en el Servicio Central de la Presidencia del Gobierno (SECED, el servicio secreto, para entendernos), los que diseñaron, elaboraron y concretaron, con la ayuda de la Secretaría de Estado norteamericana, de la CIA y del BND alemán, las siete operaciones en que consistió la pretransición, y que fueron el guión que luego se seguiría".
"El Ejército y el núcleo del régimen franquista, no sólo no constituyó un muro, sino que fue el origen de ese impulso al que llamamos pretransición".
"Cuando se habla de que Adolfo Suárez resistió el chantaje de la dictadura y el cerco de los generales, tal expresión puede ser válida si se refiere a los tenientes generales, que eran los oficiales que hicieron la guerra con Franco, pero esos no tenían nada que ver con nosotros".

CARRERO BLANCO HIZO POSIBLE QUE FELIPE GONZÁLEZ ENCABEZARA LA "OPOSICIÓN"
Según el general Monzón Altolaguirre, Felipe González era muy consciente de que Carrero Blanco había jugado un papel decisivo para que Willy Brandt aceptara al PSOE del interior como partido oficial en la Internacional Socialista, y no al PSOE histórico que encabezaba Llopis en el exterior.
"Esto es tan cierto -describe en el libro el general- que cuando yo se lo recordé a Felipe González el primer día que hablé con él, en un restaurante de la calle Santa Engracia, me dijo: "No se preocupen ustedes, que no olvidaremos nunca a Carrero Blanco. Soy perfectamente consciente de ello, de nuestra boca no saldrá jamás una crítica contra el almirante Carrero Blanco".
Y continúa diciendo el general:
"Y lo ha cumplido, curiosamente, entre tanta barbarie de "memoria histórica". Ha sido como si se respetara esa consigna. El contacto de Carrero con Gustav Heinemann, [ministro alemán], se debía a que ambos habían sido ministros de la presidencial al mismo tiempo, y como los alemanes son todos nacionalistas -dígase lo que se quiera, los democristianos, y los socialdemócratas son alemanes por encima de todo- cuando Carrero le insinuó que había que favorecer a los de dentro, los del sector renovado en el caso del PSOE, Heinemann se lo comentó a Willy Brandt. A mí esto me lo dijo el propio Carrero. Y Felipe González estaba al cabo de la calle, no sé si porque a él se lo diría Willy Brandt...".
El general Monzón Altolaguirre agrega cómo a la vuelta del Congreso de Suresnes, a Felipe González lo detienen en Sevilla, pero: "... el jefe superior de policía recibió la orden tajante de la presidencia del Gobierno de ponerlo en libertad inmediatamente. El jefe de policía sevillano, que estaba encantado de haber detenido al secretario general del PSOE clandestino, asombrado, lo tuvo que poner en libertad sin entender bien lo que estaba pasando. Aunque ya hacía un año que Carrero había muerto, González pudo viajar a Suresnes porque, a la ida, nadie le pidió el pasaporte, que tenía requisado, y a la vuelta sólo fue retenido unas horas".

Dibujo. Alambradas, siempre alambradas.
La CIA no dirigió la transición española

De Movimiento Político de Resistencia

Juan Manuel Olarieta

Las supuestas revelaciones del general Monzón, un antiguo miembro de los servicios de inteligencia de la época del fascismo, transmiten dos erróneas concepciones de la transición: que fue un cambio ficticio y, además, que se llevó a cabo bajo la batuta de la CIA. Esas concepciones son tan falsas como aquellas que equiparan la transición a una traición o a una transacción.
Para que haya una traición previamente tiene que haber una confianza, lo cual supone admitir que quienes así la consideran ahora anteriormente sostuvieron algún tipo de ilusiones con las organizaciones reformistas que participaron en ella, fundamentalmente el PCE. Se trata de aquellos a quienes el cambio les ha sabido a poco. Ellos querían más o querían algo distinto. ¿Una revolución acaso?

En lo que a mí personalmente me concierne jamás me sentí traicionado por el cambio que se produjo en los años setenta, con lo cual defiendo que -en efecto- existió un cambio. Tampoco me sentí defraudado por quienes lo llevaron a cabo, los fascistas, ni por aquellos, como el PCE, que colaboraron con los fascistas en dicho cambio. Por lo tanto, yo procuro no hablar de traición.

Tampoco hubo transacción alguna porque los reformistas no tenían nada que vender a cambio, sino sólo a sí mismos, su dignidad. Pero yo creo que carecían de ella. Sólo se prestaron al juego porque sin ellos, es decir, sin la parafernalia de partidos y colectivos, el fascismo hubiera seguido en blanco y negro y una “democracia” necesita color. En fin, los partidos reformistas se vendieron a sí mismos, se prestaron a dejarse utilizar en beneficio de los planes fascistas.

Además, el general Monzón pone en primer plano a Estados Unidos, a terceros países, con pleno desconocimiento de la naturaleza del imperialismo y, más en concreto, de su política exterior en los años setenta, es decir, en plena guerra fría, no sólo con respecto a España sino a otros países con los que se puede comparar, como Portugal, Chile o Italia, por ejemplo. Situados a ese nivel, la transición se hubiera debido analizar en relación con la posición del imperialismo respecto a la Revolución de los Claveles, el golpe de Estado en Chile o a las turbias acciones de Gladio en Italia.

Ese tipo de análisis se hubiera tenido que complementar con su simétrico, la política exterior española, para lo cual habría que haber entendido que el imperialismo no es esa pirámide que muchos imaginan en sus fantasías, que bajo el imperialismo no existe ni puede existir una sumisión a los dictados de cualquier potencia por grande que sea, ni siquiera en el caso de un país de segunda división en el tablero internacional, como es España.

Esa imagen piramidal que se suele vincular con cierta concepción de la “hegemonía” es errónea, incluso en aquella época de la guerra fría, incluso para el antecedente inmediato de la Unión Europea, que entonces se llamaba “Mercado Común”, e incluso para España. Si eso no está claro, es imposible aclarar que la transición fue -entre otras cosas- un giro de la política exterior española para sacudirse el peso de Estados Unidos y acercarse al “Mercado Común”, bien entendido que no se trataba sólo de incorporarse al mismo sino de asociarse a una política exterior diferente, propia de ciertos países de Europa, en la que España pudiera tener una mayor autonomía, para lo cual hay que tener en cuenta que entonces España no pertenecía a la OTAN, ni había firmado el Pacto de No Proliferación Nuclear (“armas de destrucción masiva”), ni había reconocido al Estado de Israel, por poner algunos ejemplos ilustrativos.

En todos los países del mundo, la política exterior está estrechamente asociada a la política militar, incluso físicamente, es decir, que son militares o, mejor dicho, un cierto tipo de militares, quienes la diseñan. En España ocurre lo mismo, con la salvedad de que aquí el franquismo destaca precisamente por el peso de los altos oficiales dentro del conjunto del aparato del Estado y de que la estúpida personalización que ha llevado a cabo la historiografía en la figura de Franco, contribuye también a distorsionar la política exterior del régimen.

El verdadero núcleo del franquismo y de los cambios introducidos por el franquismo no fue Franco, un general africanista del ejército de Tierra, sino Carrero Blanco, un almirante de la Armada. El ejecutor material del giro en la política exterior del franquismo fue uno de sus colaboradores: el bilbaíno Fernando Castiella, quien permaneció entre 1957 y 1969, doce años clave, al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Cuando murió Castiella en la transición, el ministro de Asuntos Exteriores era otro vasco, Oreja Aguirre, quien en un discurso rindió homenaje a su predecesor, de quien pronunció dos frases para recordar. La primera es que “Gibraltar no era una obsesión de Castiella, Gibraltar fue para él, y lo es para nosotros, la clave de toda una concepción de la política exterior de España”. La segunda es aún más interesante: “El Estado español ha carecido de una auténtica política exterior en los dos últimos siglos de su historia [...] Castiella supone, precisamente, una de las pocas excepciones, un raro momento en el que se pretende planificar ordenadamente una actuación permanente”. En definitiva, Oreja Aguirre se declaró un continuador de la política exterior de su predecesor en el cargo, es decir, que también en lo que a la política exterior se refiere, la transición fue una continuación del franquismo. Pero no de cualquier política, sino de la que se puso en marcha en los años sesenta.

En aquella época, la referencia europea no era Alemania, como ahora, sino Francia y lo que Carrero pretendía para España es lo mismo que De Gaulle estaba llevando a cabo al otro lado de los Pirineos, en donde el ejército a pesar de pertenecer a la OTAN, quedaba fuera de su estructura militar y mantenía una política exterior alejada de Estados Unidos, para lo cual impuso la nuclearización del país, tanto militar como civil.

Es una obviedad recordar que la política exterior también está asociada a la interior, a la política sin más y, en el caso de Carrero, hay que insistir en que fue él quien creó los servicios de inteligencia fascistas, que son los mismos, e incluso las mismas personas, que siguen en la actualidad, incluído el general Monzón, ahora jubilado.

Es interesante que en sus memorias el general recuerde a otro general, Díez Alegría, que entonces estaba situado por encima de él en la cadena de mando y que también procedía de los servicios secretos militares. Pues bien, en aquella época el general Díez Alegría estaba considerado como el militar liberal (“aperturista”, se decía entonces) por antonomasia y hay que recordar que en 1974 fue depurado del ejército a causa de un viaje a Bucarest, es decir, al otro lado del Telón de Acero, para negociar la transición con Carrillo en nombre del franquismo.

Como consecuencia de aquel viaje, una parte del ejército, ligada a la CIA, presionó para depurarle del Alto Estado Mayor y marcar a los negociadores una línea roja que no se podía cruzar: el régimen nunca legalizaría al PCE.

Aparentemente el general Díez Alegría tiró la toalla. Dejó su puesto para que otro general de los servicios secretos militares, Gutiérrez Mellado, auténtico baluarte del gobierno de Suárez, siguiera la misma línea de cambios que la inteligencia militar tenía trazada desde los tiempos de Carrero Blanco, incluso en lo que a la legalización del PCE concierne.

Hubo varios factores que contribuyeron a ello y, por lo tanto, a que una parte del ejército se sintiera traicionada por dicha legalización, ya que les habían prometido que, en efecto, el PCE jamás sería legalizado, ya que para eso habían ganado la guerra civil que, en la retórica fascista, había sido una guerra contra el comunismo.

No es el momento ahora de exponer dichos factores, que están relacionados -sobre todo- con el hecho de que en aquella época el PCE ya era una piltrafa. Lo interesante es poner de manifiesto las divisiones internas del régimen que, en el caso de los militares, reflejaban la política de Estados Unidos respecto a España y a otros países: Estados Unidos siempre se opuso -desde un principio- a los cambios que el régimen fascista pretendió introducir para sucederse a sí mismo. Por lo tanto, la CIA no sólo no patrocinó la transición sino que se opuso frontalmente a ella, como se opuso a los cambios que se trataron de llevar a cabo en otros países en aquella misma época, especialmente en Portugal, Chile e Italia.

Esta oposición es lo que explica que en aquellos años se desencadenara la oleada de crímenes fascistas y la aparición de bandas parapoliciales del tipo de las que hoy se califican como “neonazis”. Entre otras cosas, la transición se caracteriza también por la aparición de grupos como la Triple A o los Guerrilleros de Cristo Rey que, en buena parte, procedían de terceros países, como Italia, en donde eran una prolongación de la OTAN. Su papel consistió en intimidar a las masas y sacarlas de la calle, impedir “la violencia” de tal manera que todo se pudiera manejar en los despachos, como les gusta a los servicios secretos.

Es un error concebir al franquismo como un régimen monolítico, sobre todo en su última etapa. Pero también es un error considerar que la CIA o Estados Unidos en su conjunto pudieran manejar los hilos de un país, por débil que sea, como si fuera una marioneta. Ahora bien, lo importante es tener en cuenta que si el franquismo no funcionaba como una unidad, ¿con qué parte del mismo se alineó la CIA?, ¿con los que querían cambiarlo? Si alguien piensa de esa manera no sólo no conoce lo que es el imperialismo, sino que tampoco conoce la España de la segunda mitad del siglo pasado.


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Citas del 14 y 15 de abril. E. Dune y Argala.
Aprender y luchar, luchar y aprender.
Citas del 14 y 15 de abril